domingo, 1 de enero de 2023

Las cualidades físicas básicas

El currículum de Educación Física define dos unidades concretas directamente relacionadas con el objetivo señalado de la mejora y potenciación de las aptitudes físicas, y establecemos dos partes de actuación principales: por un lado el bloque de condición física y por otro lado el bloque de cualidades motrices (agilidad, coordinación y equilibrio).
De una forma general, la condición física se entiende como el conjunto de cualidades anatómicas, fisiológicas y motoras que tiene un individuo y que le permiten realizar esfuerzos físicos.
Las cualidades físicas básicas a desarrollar, mejorar y evaluar son la resistencia, la fuerza, la velocidad y la flexibilidad.

LA RESISTENCIA:

La resistencia expresa, en gran medida, el nivel o grado de condición física de un individuo. Por esta razón, de entre las cualidades físicas de carácter básico susceptibles de evaluación haremos una mención especial a esta cualidad. Creemos que será necesario realizar un breve repaso a los aspectos más importantes relacionados con la resistencia ya que de una manera u otra, van a intervenir en los procesos de evaluación.
Son múltiples las clasificaciones que se han realizado de la resistencia, y los criterios utilizados han sido numerosos. Sin embargo, la agrupación más extendida viene expresada por la vía energética utilizada durante el esfuerzo, desprendiéndose, a partir de aquí la resistencia aeróbica y anaeróbica.
Cuando comienza la ejecución de un ejercicio se ponen en funcionamiento automáticamente los mecanismos metabólicos, liberándose energía de los depósitos de ATP y fosfocreatina. Si el tiempo de duración del ejercicio es un poco mayor, desde 10 o 15 segundos, la demanda de energía será satisfecha por energía glucolítica, que también es del tipo anaeróbico, a partir de aquí la energía suministrada proviene, en relación progresiva y creciente, del sistema aeróbico. 
De forma general, se puede decir que los ejercicios que suponen un esfuerzo de hasta dos minutos se agrupan dentro del tipo anaeróbico, debido a que se utiliza durante este periodo de tiempo un sistema de energía de corta duración e inmediata. Si utilizamos un test para valorar rendimientos de tipo anaeróbico, es necesario disociar si el tipo de esfuerzo se alimenta a través de un sistema energético que necesita oxígeno (láctico) o, por el contrario, la producción de energía necesaria se puede suministrar, debido a su brevedad, sin la necesidad de oxígeno (aláctico).
Atendiendo al párrafo anterior, añadiremos que en el primer caso nos referimos a tests de capacidad anaeróbica láctica o resistencia anaeróbica, y éstos deben tener una duración de entre 60 y 90 segundos. El segundo caso se refiere a tests de capacidad anaeróbica aláctica o de potencia anaeróbica. Aquí la duración de la prueba ha de estar entre 10 y 15 segundos al objeto de recibir el suministro energético de los fosfagenos en su mayor parte.

LA FUERZA:

La fuerza muscular se manifiesta, en mayor o menor medida, en cualquier contracción muscular. Tradicionalmente se ha considerado la fuerza como un elemento básico y determinante del rendimiento físico y humano y, como tal, todos los científicos coinciden en la necesidad de medirla, ya sea por su valoración aislada o como un dato más para conocer el estado de forma general del individuo.
Se pueden hacer las siguientes definiciones para precisar el concepto de fuerza:
Fuerza muscular es la capacidad del músculo de aplicar tensión contra una resistencia;
Potencia muscular es la realización de fuerza con una exigencia asociada a un tiempo;
Resistencia muscular es la capacidad de continuar un esfuerzo sin límite de tiempo;
Capacidad muscular es la suma de fuerza potencia y resistencia muscular.
En el concepto de fuerza habría que diferenciar el término "fortaleza muscular" como la fuerza máxima que un grupo de músculos o un músculo pueden generar a una velocidad específica. La fortaleza muscular es un elemento de la aptitud física que está relacionado con la salud y que depende del tejido, óseo, muscular y ligamentos, y la capacidad de coordinar la actuación de distintos músculos. En este sentido, fortaleza muscular es lo que una persona demuestra cuando sus músculos pueden generar una determinada fuerza.
En las edades de preadolescencia la práctica de ejercicios de sobrecarga intensos, con el objetivo de desarrollar o provocar un aumento elevado de la fuerza, está desaconsejada, ya que durante este periodo de desarrollo aumenta sobre todo el tamaño de los huesos grandes correspondientes, en gran medida, a las extremidades. Un excesivo entrenamiento de fuerza afecta directamente a las diferentes partes del músculo, tanto ligamentos como tendones, provocando situaciones de estiramiento y esfuerzo excesivo que posteriormente repercutirán, una vez que se haya detenido el crecimiento, en la eficacia del músculo.
Se pueden agrupar dos periodos diferenciados en el desarrollo de la fuerza: Uno comprendido entre las edades de 12 y 16 años como una fase de adaptación muscular de estabilización; y otro periodo de entre 15 y 19 años como una fase de adaptación muscular más avanzada.
Teniendo esto en cuenta, entre los 12 y 13 años se debe cuidar de forma especial la selección de las pruebas de fuerza debido, no sólo a su desaconsejada la utilización, sino a su influencia negativa en las prácticas extraescolares diarias del sujeto, que probablemente realizará con el fin de mejorar su resultado en la próxima valoración. En este sentido, para esas edades no se deben utilizar pruebas de alta intensidad y sobre todo deberíamos evitar aquellas que necesiten una sobrecarga.
Hay autores que consideran que el momento óptimo para comenzar el entrenamiento de fuerza ocurre probablemente al alcanzarse el nivel suficiente de testosterona circulante punto en realidad antes de los 10 años. El aumento de la fuerza tras un entrenamiento específico es escaso debido a la ínfima capacidad de aumento del diámetro de las fibras musculares, aunque si mejorará notablemente la coordinación neuromuscular. Este aspecto influirá de forma decisiva para crear una base óptima necesaria para el entrenamiento de fuerza en la pubertad.
También es relevante comprender que la importancia de conocer la fuerza de un sujeto tras la realización de un determinado test tiene su principal justificación en conocer la fuerza útil, como cualidad o capacidad de aplicar ésta en el cuerpo, y que permita el triunfo del sujeto logrando mejores y más rápidos cambios de dirección de velocidad, golpeos, empujes, etc.
Entre las múltiples clasificaciones realizadas sobre la fuerza vamos a elegir la más extendida en la biografía consultada, y encontramos por tanto los siguientes términos:
Fuerza resistencia es la capacidad de resistencia frente al cansancio en cargas prolongadas y repetidas. En este sentido, su aumento está supeditado a un incremento de los procesos metabólicos aeróbico y anaeróbico.
Fuerza máxima es la máxima fuerza muscular posible que se puede realizar voluntariamente mediante un trabajo isométrico o concéntrico, en contra de una resistencia. Intervienen sobre todo para su desarrollo los mecanismos musculares de hipertrofia y coordinación intramuscular, a través esta última del aumento en la implicación durante el esfuerzo de un mayor número de unidades motoras.
Fuerza explosiva es la fuerza que actúa en el menor tiempo posible, es decir que se opone al máximo impulso de resistencias en un tiempo determinado. Es de mayor complejidad en cuanto a la intervención o participación de los demás mecanismos musculares que favorezcan su desarrollo, tales como la hipertrofia, la coordinación intramuscular, el abastecimiento energético, la velocidad de contracción y la capacidad reactiva del tono muscular.

LA VELOCIDAD:

La velocidad como cualidad física representa la capacidad de desplazarse o realizar movimiento en el mínimo tiempo y con el máximo de eficacia. La velocidad de desplazamiento está condicionada por diversos factores y depende también de las características de dicha velocidad. Si la actividad es cíclica, la velocidad va a depender en parte de la fuerza y resistencia muscular, así como de la técnica que interviene en la acción motriz.
Sin embargo, si la velocidad ha de utilizarse en una actividad acíclica, los factores determinantes, aparte de los indicados anteriormente, serán los relacionados con las capacidades coordinativas y de toma de decisión.
Dentro de la velocidad, que en física se expresa como el espacio recorrido en un periodo de tiempo determinado, hay que considerar los aspectos fisiológicos que permiten que ésta se lleve a cabo de una forma más o menos eficiente, dependiendo en su mayor parte de la capacidad anaeróbica aláctica del sujeto y siendo mayor la aportación de la potencia anaeróbica láctica, si aumenta el espacio del movimiento a realizar.
En cualquier acto de velocidad, ya sea velocidad de movimientos cíclicos o aciclicos, se acepta de forma general que existen tres fases durante la acción de velocidad: aceleración, máxima velocidad, y resistencia a la velocidad.

LA FLEXIBILIDAD:

Podemos definir la flexibilidad como la cualidad que, con base en la movilidad articular y elasticidad muscular, permite el máximo recorrido de las articulaciones en posiciones diversas, permitiendo al sujeto realizar acciones que requieran gran agilidad y destreza.
Seleccionar pruebas de flexibilidad es una tarea difícil ya que, por un lado existen pocos test válidos y fiables y, por otro es muy complicado aislar la movilidad de cada grupo articular sin involucrar a los demás.
Aunque son múltiples las formas de realizar una medición del grado de movilidad articular de un sujeto, lo más importante antes de realizar una prueba de flexibilidad, encaminada a asignar un correcto entrenamiento posterior en el individuo, es conocer si la actividad que el deportista va a realizar demanda una flexibilidad especial; en caso negativo resulta poco justificado el estiramiento encaminado a obtener una hipermovilidad articular innecesaria.